A la semana de zazen intensivo que va del 1 al 8 de diciembre se la llama Rohatsu Sesshin. Esta costumbre tiene sus raíces en la iluminación que el Buda alcanzó después de una semana de meditación. Los monjes Zen meditan durante toda la semana siguiendo el ejemplo del Buda, sin importarles el frío.
Muchos practicantes laicos también se unen a esta semana de zazen intensivo, ya que es la semana en la que pueden dedicarse completamente al zazen en un monasterio sin ninguna interferencia externa. Es común que durante el zazen, los practicantes padezcan dolor de piernas debido a la práctica prolongada de la meditación en postura de loto con las piernas dobladas. Sin embargo, centrando la mente, es posible alcanzar una calma interna indescriptible y una sensación de expansión. Intentar alcanzar este estado en un marco mental de impaciencia, sólo conducirá a una sensación de restricción y de encierro. Pero sumergir cuerpo y mente en el zazen nos conducirá a alcanzar el “estado de Buda”, que surge de forma natural desde las profundidades internas de la mente. Esta semana puede ser considerada como una semana de entrega total al Buda.
El 8 de diciembre es el día en el que conmemoramos la iluminación del Buda Shakyamuni. Después de muchos años difíciles de práctica asceta, Shakyamuni se sentó en zazen debajo del árbol Bodhi. En el atardecer del día 8 de diciembre, Shakyamuni divisó el lucero del alba y reconoció su despertar, se convirtió entonces en el Buda Shakyamuni. Ya no era una persona ordinaria, sino que había alcanzado la iluminación y la liberación de todos los seres.
En la Escuela Soto Zen, llamamos a este día Jodo-e, y se lleva a cabo una ceremonia como gesto de agradecimiento al Buda Shakyamuni. También es costumbre practicar zazen en este día.
Visitemos el templo en honor de la virtud y la sabiduría del Buda, y dirijámonos diligentemente al Camino de la fe.
El 9 y el 10 de diciembre, tienen lugar el Danpi Ho-onko y el zazen intensivo. Danpi significa mutilarse la mano, un episodio que ilustra la devoción del Segundo Patriarca Eka. La noche del 9 de diciembre del año 520, el Segundo Patriarca Eka visitó al Primer Patriarca Bodhidharma y permaneció de pie, a la intemperie, en medio de una tormenta de nieve, sin dormir. Al verlo, Bodhidharma le preguntó: “¿Por qué estás ahí afuera de pie bajo la nieve? ¿Qué esperas encontrar?” Eka le imploró entre lágrimas: “Por favor, enséñeme la verdad del Dharma del Buda y sálveme”. Bodhidharma lo rechazó con estas palabras: “Las verdaderas enseñanzas no pueden ser alcanzadas sin entusiasmo, sino sólo con sufrimiento”. Al escuchar estas palabras, Eka tomó secretamente su espada y se mutiló el antebrazo izquierdo, con el fin de demostrar su determinación. Por esta razón fue admitido y pasó seis años siguiendo un duro entrenamiento. Más tarde continuó transmitiendo el Dharma del Buda y se convirtió en el Segundo Patriarca. El Danpi Ho-onko conmemora su dedicación. El día de la conmemoración los monjes meditan sin dormir durante un día y una noche completos.
Eiheiji:
El 27 de diciembre tiene lugar la ceremonia del amasado de mochi (arroz cocido machacado), durante la cual se preparan grandes cantidades de mochi. Ese día se preparan tres tipos de mochi. Uno es el mochi con forma de espejo tradicional, que se ofrece a las estatuas del Buda entronizadas en el templo. Al segundo tipo de mochi se le llama jubyo (mochi de la longevidad). Éstos se regalan a los maestros zen del monasterio para desearles una buena salud. El tercer tipo de mochi es para que los coman los monjes durante los primeros tres días del año nuevo. A las seis en punto de la tarde de ese día, los monjes se reúnen en la cocina del templo en un edificio llamado Kichijo-kaku. Comienzan a amasar el mochi después de rezar por la buena salud de sus maestros, así como por la del resto del templo. Utilizan cuatro morteros grandes para preparar más de 500 piezas, desde las muy grandes hasta las más pequeñas. Es un acontecimiento bullicioso en el que los monjes, normalmente tranquilos, se alborozan, sonríen y gritan mientras amasan en una cocina cubierta de harina blanca.
Al final de diciembre tienen lugar una serie de acontecimientos de fin de año. Acontecimientos tales como el amasado de mochi, limpieza general, petición de limosna para los necesitados y el tañido de la gran campana durante la víspera de Año Nuevo. El fundador, Dôgen, dijo una vez en su sermón de víspera de Año Nuevo que uno debería lograr la maestría en su disciplina antes del final del año, de lo contrario la práctica diaria de los últimos 360 días habría sido en vano. Esto es un recordatorio de la importancia de cada día.
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La mañana del día de Año Nuevo comienza a las 3 a.m. en Eiheiji. Los monjes meditan pronto después de levantarse, comenzando su nuevo año respirando aire fresco, frío, casi primaveral.
Durante los primeros tres días del Año Nuevo hay una serie de ceremonias de Año Nuevo conocidas como shusho-e (Ceremonias de Año Nuevo). El 1 de enero se recitan sutras de los seiscientos pergaminos budistas y los monjes rezan oraciones por el florecimiento del Dharma, la paz del mundo, la prosperidad de la gente y la paz de la nación. El 2 de enero es una ceremonia en la que se recita el gran sutra Prajna-paramita (Hannya Kyo) y el 3 de enero tiene lugar una ceremonia de alabanza al Buda (tanbutsu-e). Cada día, más de diez mil devotos acuden a recibir las bendiciones del Buda.
Hasta mediados de enero, tienen lugar ceremonias tales como el Jinjitsi-en (juegos de entretenimiento por y para los monjes que son separados en grupos de acuerdo al dormitorio), y la primera ceremonia de caligrafía del año. La ceremonia de entretenimiento en particular resume la atmósfera festiva del Año Nuevo y en ella se manifiestan las personalidades de los monjes y el humor de cada dormitorio.
Sojiji:
Una vez que termina la semana del Gran Zazen de diciembre (rohatsu sesshin), tienen lugar preparaciones de Año Nuevo tales como la limpieza de fin de año, el amasado del mochi y la preparación de la ceremonia de Año Nuevo. Al final del año los monjes piden limosna para los necesitados. Los monjes fabrican su propio calzado, que simboliza una base firme para la mente y el cuerpo y deambulan por la ciudad de Tsurumi.
El 31 de diciembre los monjes deben estar en la cama antes de las 6 p.m. y volver a levantarse a las 11 p.m. de esa misma tarde al sonar la campana preparada para el Año Nuevo. La puerta de estilo chino llamada Mukai-karamon, que normalmente permanece cerrada, se abre un cuarto de hora antes de la media noche. La campana comienza a sonar. Se dan 108 golpes de campana que simbolizan la erradicación de los deseos terrenales. Sojiji permite además a cada visitante un toque de campana. Dado que se trata de una época del año propensa a que haya incidentes inesperados y desastres, esta es una buena oportunidad para que los visitantes hagan sonar la campana con la esperanza de que sus deseos mundanos desaparezcan y de que tengan un buen año nuevo.
Un cuarto de hora después de la medianoche del día de Año Nuevo tiene lugar la primera ceremonia del año, conocida como el Magnífico Servicio de Año Nuevo (Hatsumode-daikitoukai). Todos los monjes que sirven en el templo se reúnen en la sala del Fundador. La ceremonia es conducida por el líder de los Maestros Zen, con oraciones para la seguridad del templo, la felicidad de la gente y la paz de la nación. Después de esta ceremonia se celebran otras en los recintos del templo, en lugares como Koshakudai, donde está entronizado Daikoku, el dios de la prosperidad, y Sanpo-den, donde está entronizado Sanpo Daikojin, el dios local del templo. El 1 de enero se llena con las voces de los monjes que cantan, recitando sutras budistas en el templo.
Después del Año Nuevo llega la estación más fría, según el calendario lunar. El Shokan (frío de poca importancia) se establece a mitad de enero. Los monjes reúnen limosnas de invierno en la estación más fría del año hasta el 2 de febrero. Durante este período, después del servicio de la tarde, más de 100 monjes se ponen sandalias de paja y guantes tradicionales y recorren la ciudad vecina, Tsurumi, por donde piden limosnas durante entre una hora y media y dos horas.
El 26 de enero es el aniversario de nacimiento de Dôgen (el fundador del Soto-zen). Dôgen nació en Kyoto un 2 de enero (26 de enero de acuerdo al calendario solar). El 26 de enero tienen lugar dos ceremonias para celebrar su nacimiento, una por la mañana y otra por la tarde. En la ceremonia de la mañana se cuelga un kakejiku (pergamino enrollable) con una pintura de Dôgen en la sala de lectura. En frente de la pintura se coloca una tina con agua bendita caliente en la que se han hervido incienso, aloe y madera de sándalo. Por la tarde se celebra la ceremonia de aprecio (Ho-on ko). Como expresión de gratitud se canta una música budista especial llamada shomyo.
Este es el día que el Buda Shakyamuni murió, cerca de la ciudad de Kushinagara, en la orilla del río Hiranyavati. Un gran kakejiku (pergamino enrollable) representando al Buda entrando en el nirvana, cuelga en el templo y se celebra una ceremonia de expresión de nuestra gratitud hacia el Buda.
Se dice que en el momento de su muerte, el Buda estaba durmiendo en una cama, que había sido preparada entre dos árboles de sala; su cabeza hacia el norte, su cara hacia el oeste, y su mano derecha por almohada. En ese momento flores blancas florecieron en los árboles de sala y caían continuamente.
Muchos de sus discípulos, el rey y su familia, hombres y mujeres de todas las edades, e incluso pájaros y animales, se reunieron, suspirando de tristeza. El Buda recitó su último discurso, exponiendo la verdad fundamental: “Aunque el cuerpo físico muera, el Dharma es eterno; para poder ver al Buda, es necesario ver el Dharma”. De esta manera, enseñó a sus discípulos los preceptos y la manera en la que debían mantener la práctica del Camino del Buda. A este sermón se le llama el Yuikyogyo, la Última Enseñanza del Buda Shakyamuni.
En conexión con la ceremonia del Nirvana, hay algunos distritos de Japón, donde desde hace mucho tiempo, se han hecho dangos en el templo o en los hogares. Estos dangos, llamados “dangos de flor”, se ofrecen primero al Buda Shakyamuni, y se distribuyen posteriormente entre la gente que asiste a la ceremonia.
Se dice que la gente que come estos dangos, no sufrirá de enfermedad ni de desastres, y por esta razón, mucha gente acude al templo el día de la ceremonia.
*dango (bolas a base de harina de arroz).