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Sermones

Agosto - Urabon-e por Issho Fujita

Urabon'e (normalmente Obon o simplemente Bon, en japonés) es una costumbre budista japonesa en honor a los espíritus fallecidos de nuestros ancestros. "Urabon" ("e" significa una asamblea) tiene su origen en la palabra del sánscrito "Ullambana", que significa "colgar de arriba abajo" y es una metáfora del gran sufrimiento.

En la tradición Sotoshu, el elemento más importante de esta costumbre es una ceremonia llamada Sejiki-e (asamblea de ofrenda de alimentos). Se realiza para realizar ofrendas no solo a nuestros ancestros, sino a los Tres Tesoros y a los seres que se han ido, especialmente al Reino de los Fantasmas Hambrientos.

El origen de esta ceremonia es una historia de Maha Maudgalyayana (Mokuren), uno de los diez grandes discípulos de Buda. Se describe en la Ullambana Sutra. A continuación resumimos la historia:

Un día, durante un retiro de verano, utilizó sus poderes sobrenaturales para buscar a su madre fallecida. Para su sorpresa, descubrió que había ido a parar al Reino de los Fantasmas Hambrientos y que padecía grandes aflicciones. Experimentaba un hambre y sed extremas. Su hijo, Maudgalyayana, le ofreció agua y comida para aliviar su sufrimiento, pero todo se convirtió en fuego antes de que pudiera tomarlo. No podía hacer nada. Con gran angustia, acudió a Buda para preguntarle cómo podía liberar a su madre de aquella miseria. Buda le dijo: "Realiza ofrendas a todos los monjes budistas que atienden este retiro el último día de los 90 días de retiro de verano (el día 15 del séptimo mes). Entonces, tu madre podrá recibir parte de dichas ofrendas". Así que Maudgalyayana hizo lo que Buda le había dicho y su madre pudo comer y beber y aliviar el dolor que sufría en el Reino de los Fantasmas Hambrientos.

¿Qué podemos aprender de esta historia? Me gustaría señalar dos cosas. En primer lugar, en esta historia en que Buda indica a Maudgalyayana que realice ofrendas a la sangha en este mundo de los vivos, en lugar de al de su propia madre. Según la historia, su madre fue al Reino de los Fantasmas Hambrientos porque su amor por su hijo la había obcecado frente a la necesidad de los demás, era muy ambiciosa y egoísta con todo el mundo, salvo con su hijo. Por tanto, su hijo debía practicar la generosidad por ella. Cuando este sintió una gran y profunda alegría al hacerlo, su madre, junto con él, también pudo sentir la misma felicidad y se salvó. De esta forma, Maudgalyayana aprendió por propia experiencia el resultado kármico de la avaricia centrada en uno mismo y el poder de las ofrendas no egoístas. En este sentido, su madre fue una gran profesora. Tuvo que darle las gracias a su madre por esta importante lección. Si utilizamos el "poder sobrenatural" para mirar en profundidad, podemos ser guiados por las personas fallecidas que viven en nuestro corazón.

En segundo lugar, su madre no solo fue salvada por el hijo ni por Buda, sino por el poder de la práctica de la sangha. En la Declaración de la Asamblea de Ofrendas de alimentos Bon, este punto queda claramente expresado.

...Las montañas de la desilusión son profundas en penumbra; la luz del sol y de la luna no pueden iluminarlas.
El océano del sufrimiento posee olas inmensas; el poder de la sabiduría no puede salvarlas.

La escalera de la sabiduría parece no servir para nada; el bote de la compasión ha perdido su capacidad.
Al igual que Brahma e Indra no pueden hacer nada al respecto.
Y aunque hubiesen intervenido todos los Budas, habrían tenido las manos atadas.

El Tathagata ideó un medio conveniente por el que recurrió al gran poder espiritual de la asamblea de monjes.
Maudgalyâyana salvo a su amada madre del hambre y sed más severas.

Deberíamos respetar el gran poder spiritual de aquellos que practican juntos durante el retiro, porque de esa forma se supera el gran poder de la sabiduría de los Budas de las tres eras.
No cabe duda del mérito adicional de la armoniosa asamblea de monjes que destruye al instante la ignorancia de los seres vivos que experimentan el sufrimiento.

Como hemos mencionado antes, tanto si somos monjes ordenados como si no, debemos valorar y tener fe en el "gran poder espiritual" de la sangha budista. Hagamos todo lo posible por utilizar ese poder para ayudar a los seres que padecen angustia.