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Sermones

Acciones benéficas - Rigyo 利行 por el Rev. Jiso Forzani parte 3

En la primera parte de este artículo, analizamos el contexto de este texto. En la segunda parte, ofrecimos una traducción del mismo. Ahora, en esta parte final queremos ver lo que podría significar para nuestras vidas reales.

El meollo del asunto es simple y claro: estriba en trabajar por el bien de uno mismo y de los demás, que es un bien único e individual y no dos "bienes" separados o incluso opuestos. Pero al hacer esta afirmación lo hemos dicho todo y no hemos dicho nada al mismo tiempo. Si no esclarecemos el significado de "beneficio" y cómo podemos trabajar con este beneficio, estas palabras no son más que una exhortación general a hacer el bien, tan obvia, como carente de sentido. Todo el mundo siempre dice que debemos hacer el bien. Puesto que todos siempre se lo dicen a todo el mundo, a estas alturas el bien debería haber prevalecido por doquier. Es evidente que esto no es así. ¿Cuál es el motivo? Una de las razones es que nuestra concepción del bien es relativa. Lo que consideramos bueno depende de nuestra escala de valores y las normas situacionales que se apliquen. Depende de quién las aplique, el lapso de tiempo transcurrido, el lugar, los precedentes, etc. Lo que es bueno para mí, podría no resultar bueno para ti. Lo que es bueno hoy podría no ser bueno mañana, lo que es bueno para el espíritu, podría no resultar bueno para el cuerpo, lo que es bueno para un niño podría no resultar bueno para un adulto y así sucesivamente. Cada vez que los seres humanos pretenden establecer un valor absoluto del bien, definir el bien absoluto, sólo surgen catástrofes y tragedias porque definir lo absoluto es absurdo y genera un corto circuito en la realidad. Pero entonces, ¿cuál es el significado aquí de "beneficio"?

Podemos encontrar un indicio en el título del texto en el que se produce la expresión rigyo. Es evidente que aquí "beneficio" significa algo benéfico desde el punto de vista del bodhisattva. Analicemos la definición que dimos al principio y la completemos de la siguiente manera: un bodhisattva es una persona que guía su vida hacia la meta señalada por Buda y contempla al mundo con la mirada del despertar. El mundo del bodhisattva es la escena frente a los ojos despiertos, en el momento del despertar del Buda. Este es el punto de vista del bodhisattva. La tradición budista transmite unas cuantas "descripciones" de la visión de Buda en el momento de su despertar. Existe una en especial que he seleccionado porque era sin duda familiar para Dogen.  Hay un claro indicio de una de ellas en el texto que hemos traducido. Según la tradición china, en el momento de su despertar, Buda hizo una proclamación que luego se convirtió en una expresión característica de la visión de la realidad a través de una mirada despierta. Podemos hallar esta frase en los textos antiguos chinos como el Daijogenron, un texto del periodo de la dinastía Sui (alrededor de 581-618). También ofrece un resumen del pensamiento de la literatura de Nehan gyo (Sutra del Nirvana). En japonés, esta frase dice "so moku kokudo shikkai jobutsu" 草木國土悉皆成仏. Traducida libremente significa: "Cada ser vivo, consciente y sin conciencia, ahora todo llega a ser Buda". No existe ni el menor indicio de separación entre Buda y el mundo…en el preciso momento en el que Buda es Buda, todo es Buda. Esta es una posición que asume un bodhisattva hacia sí mismo y hacia el mundo.

El sentido común dicta que todo el mundo vive su propia vida, por lo que debemos fijarnos en nuestro propio interés, incluso a expensas de los demás. En el mundo visto con los ojos de un bodhisattva, no funciona de esa manera. Mi vida no existe aquí sin la tuya, ni tu vida existe sin la mía y, en ningún caso, podría mi interés entrar en conflicto con el tuyo. Así es que ocuparse del mundo significa ocuparse de uno mismo. No puede haber algo que sea bueno para mí y malo para otros. El mal del otro, de alguna manera, vuelve a mí.

Este es el valor supremo. Mejor dicho, podemos decir que es el único valor. Es el tesoro escondido al alcance de la mano, según el cual debemos moldear nuestra conducta.

"Acción benéfica" se refiere a ser testigo con nuestro propio comportamiento de esta manera de comprender la realidad, al compartir, de esta manera, con otras personas. Es aquí, pues, donde se halla el máximo beneficio. Pero "bodhisattva" significa también saber que no soy el Buda, que soy un ser humano condicionado por mis propios límites constitutivos. La visión de Buda para mí es una visión de fe, que los ojos humanos no me conceden. ¿Cómo puedo inspirar mi comportamiento hacia la visión antes descrita, sin pretender ser lo que no soy, ni ver lo que no veo?

Tengo a mano un instrumento simple y fundamental que me permite colocarme en esta posición de fe, la postura de zazen. En zazen, la discriminación entre yo mismo y el otro, entre el mundo del despertar y el mundo condicionado no intervienen. Basta con sentarse en silencio, despierto y liberado de cualquier relación, estar sentado en zazen es estar en la posición de "la fe obrante" 信行. La postura de zazen es la norma de la acción benéfica, la actitud básica sobre la que volveremos, que traeremos en cualquier momento, en cualquier situación de nuestra vida.

Si obtenemos esta vocación, la verdad de la naturaleza de las acciones benéficas de nunca retroceder y nunca cambiar (expandirse), desde uno mismo también a la hierba, la madera, el viento y el agua, verdaderamente se convierte en un beneficio operativo. Así que realmente lo único que debemos hacer es ocuparnos de salvar a los necios, sabiendo que el primer necio del que hay que ocuparse soy yo mismo, quien está escribiendo, eres tú, el que está leyendo.