• messenger
  • Preguntas frecuentes
  • Contactenos
  • Rechercher
Close

SOTOZEN-NET > Biblioteca > Sermones > El gozo de dar y compartir - Fuse 布施 escrito por el Rev. Shugen Komagata, parte 1

Sermones

El gozo de dar y compartir - Fuse 布施 escrito por el Rev. Shugen Komagata, parte 1

En el cuarto capítulo del Shushogi, la compilación moderna de fragmentos tomados de la obra más importante del Eminente antepasado Dogen, el Shobogenzo, se exponen los cuatro métodos integradores de conducta de los bodhisattvas (Shishobo) que benefician a todos los seres vivos. Éstos son: 1) dar (fuse), 2) palabras amables (aigo), 3) acciones benéficas (rigyo) y 4) cooperación (doji). Estas constituyen las prácticas de los votos del bodhisattva, las acciones que uno realiza por el bien de los demás sin pensar en obtener nada a cambio.

En el presente artículo, me centraré en la idea de "dar" o "fuse" en japonés. Según la traducción oficial por Sotoshu de Shushogi, "dar" significa "no codiciar", sino compartir. Se alienta a las personas a dar ya que "en principio...nada es verdaderamente propio". Todo en la propia vida existe para ser compartido, no se posee para el propio provecho. Al contemplar la semilla del sufrimiento de la humanidad, es el apego egoísta e innato a las cosas el que alimenta el círculo vicioso del nacimiento y el renacimiento. Asimismo,  es el deseo de la humanidad, al parecer incontrolable e insaciable, por poseer bienes el que a menudo les impide a las personas dar y compartir, lo material y  lo inmaterial.

En el Shushogi, leemos: "debemos dar, incluso un céntimo o una sola brizna de hierba de los recursos, ya que ayudará a echar buenas raíces en esta vida, así como en la próxima. Sin buscar recompensa o agradecimientos, simplemente compartimos nuestra fortaleza con los demás".

Cuando las personas integran el acto de dar en su identidad esencial, sus acciones los conducen naturalmente a comprender y apreciar el valor de lo que poseen. Lo que es aún más importante es que les brinda la oportunidad de mejorar la conciencia de la propia existencia en este mundo de interdependencia.

Es muy difícil vivir la vida sin la interdependencia. Las personas suelen suponer que pueden vivir sus vidas cotidianas de forma independiente porque manejan su rutina diaria por sus propios medios y posibilidades. Sin embargo, no son completamente independientes en un mundo interdependiente, ya que incluso una de las necesidades básicas de la vida, la comida, depende de la interacción con la gente. Por ejemplo, el tazón de frijoles cocidos en la mesa proviene de las manos que lo cocinaron. Esas manos que cocinaron los alimentos compraron los frijoles en la tienda de comestibles del mercado. El almacenero del mercado obtuvo la verdura de un distribuidor. El distribuidor obtuvo los frijoles de un granjero que cultivó las verduras. Las verduras provinieron de las plantas cultivadas en la finca. Este es solo un ejemplo de la interdependencia. Cada individuo encontrará una infinidad de maneras en las que dependen de otros, o incluso del medio ambiente que los rodea. A decir verdad, hay muchas personas que pueden sustentar sus vidas únicamente a merced de los demás. De este modo, es fácil comprender la manera en que la práctica de dar es una forma positiva y compasiva de conectarse e interactuar con los demás.

Continúa.