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Sermones

El gozo de dar y compartir - Fuse 布施 escrito por el Rev. Shugen Komagata, parte 2

Traducido del sánscrito, "dar" se denomina "dana." En japonés, "dana" significa "fuse" o "con profundo agradecimiento". Este término se utiliza cuando se da dinero, denominado "fuse" u "ofuse." Por lo tanto, el dar generosamente en forma de donaciones monetarias comienza con un profundo agradecimiento.

El dar es de suma importancia no sólo en el intercambio de cosas materiales como alimentos, dinero, objetos de valor, recursos o tecnología moderna, sino en compartir lo inmaterial: el espíritu de generosidad. En la tradición japonesa antigua, se llamaba "Danna sama" a una persona que practicaba dana. "Danna Sama" no hace referencia a alguien perezoso que solo da órdenes. Al contrario, "Danna Sama" hace referencia a aquel que comparte y ofrece generosamente, sin condiciones, ya sea a través de pensamientos, sentimientos, palabras o acciones. Sin generosidad, el dar no es una forma genuina de compartir. La generosidad, por lo tanto, es como una cálida manta que hace que el dar reconforte.

Sin embargo, la práctica de dar con un corazón generoso es una acción universal y desinteresada que hemos de practicar en la vida cotidiana. Buda no ordena a los seres humanos que hagan o dejen de hacer algo. Al contrario, Buda, en lugar de impartir órdenes a los seres humanos, aconseja a sus discípulos que practiquen el bien haciendo cosas positivas y profundas, con pensamientos y sentimientos cálidos originados en un corazón y una mente altruistas. Lo que las personas hagan unas por otras debe ser incondicional y surgir de la propia naturaleza de Buda. El "dar" sin buscar recompensa, la esencia del ideal del bodhisattva, obliga al individuo a prestar ayuda para poner fin a todas las formas de sufrimiento. La práctica del dar compasivo hace que el individuo se conmueva al ver el sufrimiento de los demás.

Un cálido pensamiento de solidaridad se compara con el amor incondicional de una madre por su hijo, amor que llega hasta la abnegación. Nuestra predisposición a dar sin reservas incluye gran compasión y amor para salvar a todas las personas por todos los medios posibles.

El verdadero espíritu de dar, no sólo va dirigido a los demás, sino también a uno mismo. Esta cualidad nace cuando la unidad de la vida se hace realidad. Y esta cualidad eleva al ser humano por encima de la bestia. La vida, sin el espíritu de dar, es comparable a una máquina sin aceite.

Es interesante destacar que aquí, en Hawai, la palabra "aloha" tiene diversos significados, desde "hola" y "bienvenido" hasta "adiós" y "te amo". El denominador común en toda expresión de "aloha" es el sentimiento interior de una mente y un corazón abiertos, sentimiento de dar y recibir sin reservas, libre de prejuicios o condiciones. Del mismo modo, en el espíritu del budismo, la práctica de dar incondicionalmente debe provenir de nuestra mente y nuestro corazón abiertos. Todos los días la gente encuentra muchas oportunidades para ponerlo en práctica. Una mente y un corazón abiertos deben ser tolerantes, comprensivos, compasivos y estar deseosos de compartir el dharma. Si la gente comparte con mente y corazón abiertos, sin duda, el "Espíritu Aloha" se manifiesta.

Continúa.