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Sermones

Palabras amables - Aigo 愛語 por el Rev. Daigaku Rummé, parte 1

La expresión "aigo" (priyavacana) es un antiguo término budista que se originó en la India. No obstante, en la Sotoshu nos resulta más familiar la referencia que figura en el texto Bodaisatta Shishobo escrito por Dogen Zenji. Bodaisatta Shishobo, significa "Los cuatro métodos integradores de un Bodhisattva" y es el nombre de uno de los capítulos de su obra maestra: el Shobogenzo. "Aigo" significa literalmente "palabras amables y afectuosas"; incluso algunos pueden traducirlo como "palabras amorosas". Podemos aceptar que la mayoría de los japoneses no ha leído el Shobogenzo. Sin embargo, todos los japoneses que estén relacionados con la Sotoshu conocen el Shushogi ("El significado de práctica y realización"). El Shushogi, escrito por Ouchi Seiran a principios del siglo XX, es un compendio de citas extraídas del Shobogenzo que forman un sutra principalmente dirigido a los laicos. El Shushogi consta de cinco secciones. La cuarta sección se titula "El voto de beneficiar a todos los seres.", y en su mayor parte es una cita directa extraída de "Los cuatro métodos integradores de un Bodhisattva". La mayoría de la gente ha conocido las enseñanzas sobre "Aigo" impartidas por Dogen Zenji en este contexto. Tanto si optamos por la traducción "palabras amables" o por "palabras amorosas", la mayor parte de la gente no considera que estos conceptos tenga relación específica con la religión budista. Los entienden más bien como conceptos éticos que pueden encontrarse en cualquier cultura o religión. ¿Qué importancia reviste entonces este término en el budismo? ¿Qué quiso decir Dogen Zenji con este término? Preguntas para las que no puedo prometer una respuesta. Sin embargo, me gustaría escribir acerca de las conexiones que veo entre esta enseñanza y el contexto más amplio de la enseñanza Soto en general. Me gustaría comenzar escribiendo primero acerca de la importancia que reviste el término "Shobogenzo".

"Sho" en el Shobogenzo se refiere a algo que es eterno, algo que jamás cambiará. El carácter chino para "sho" (正) significa "verdadero" o "correcto" y aquí significa inmutable. "Ho" (法), que se elide como "bo" cuando aparece en el Shobogenzo, es el Dharma. El Dharma es todo cuanto percibimos con los ojos, oímos con los oídos, saboreamos a través del gusto, olemos a través de la nariz, sentimos a través de la piel y pensamos con la mente. Los seres humanos también son el Dharma. "Gen" (眼) significa "ojo." En este caso, el ojo representa cada una de las seis funciones de los sentidos: ver, oír, oler, gustar, tocar y pensar. El ojo no juzga si algo está limpio o sucio, si es grande o pequeño, sino que solo refleja lo que ve. La lengua no hace distinción entre lo dulce y lo salado. Todas las cosas en nuestras vidas se presentan a través de los cinco sentidos de la vista, el oído, el olfato, el gusto y el tacto. Dentro de la mente surgen las discriminaciones entre lo dulce y lo salado, lo agradable y lo desagradable. Llamamos "conciencia" a la herramienta que produce tales discriminaciones. No existe discriminación alguna en las sensaciones percibidas por los ojos, los oídos o la lengua. La discriminación únicamente reside en la función de la conciencia. Esto significa que no es malo pensar en varias cosas y que tales pensamientos no son falsas ilusiones. La función de la mente no es otra que la de ser una herramienta para el pensamiento. Esto se explica en el "gen" (ojo) del Shobogenzo. "Zo" (蔵) es una reserva o tesoro. El significado aquí es que al permitir que el sufrimiento sea como es, al dejar que la ansiedad sea lo que es y al permitir que toda discriminación sea tal cual es, funcionamos con libertad. En conjunto, los cuatro componentes del "Shobogenzo" significan que nosotros mismos somos un ojo que ve las cosas correctamente. Significa ver todas las cosas como esencialmente una.

Muchas personas piensan que "Shobogenzo" se refiere solo a un libro de Dogen Zenji, pero si rastreamos la etimología de esta expresión encontramos que aparece en la conocida historia llamada "El Buda Shakyamuni sostiene una flor", (un relato al cual Dogen Zenji hace referencia tres veces en el Shobogenzo). El Buda Shakyamuni quiso resolver por todos los medios posibles los sufrimientos fundamentales de la vida humana: el nacimiento, la muerte, la vejez y la enfermedad. Por este motivo, ingresó en un lugar de práctica ascética. Al hablar luego de la naturaleza de esta práctica, afirmó: "Nadie, ya sea en el pasado, el presente o el futuro realizó, realiza, ha realizado, está realizando o realizará prácticas ascéticas tan rigurosas como yo he hecho." Sin embargo, por mucho que haya castigado el cuerpo, no logró alcanzar la verdadera satisfacción. Al comprender que no lograría poner fin a los sufrimientos básicos de los seres humanos a través de la práctica ascética, el Buda Shakyamuni aceptó alimentos de una joven de la aldea, recobró las fuerzas y luego se sentó. Años más tarde, en el instante en que vislumbró el lucero del alba, comprendió que sin duda llega un momento en el que el ser alcanza el despertar del ser interior. Se dio cuenta por sí mismo. Durante los 49 años posteriores a su despertar, el Buda viajó por toda la India exponiendo la enseñanza de que todas las cosas, incluso las montañas, los ríos y la hierba han sido, son y serán Buda. El verdadero significado de la enseñanza del Buda Shakyamuni, no obstante, no puede ser expresado en palabras. Al final de su vida, cuando había llegado el momento de decidir quién sería su sucesor, se encontraba en la cima de la montaña Grdhrakuta y de repente sostuvo una flor, que luego dejó caer. Su discípulo Mahakashapa esbozó una amplia sonrisa. Al verle, el Buda Shakyamuni aseveró: "Poseo el tesoro del verdadero ojo del Dharma ("Shobogenzo"), la mente maravillosa del Nirvana, la forma verdadera del informe, la puerta sutil del Dharma que no se basa en palabras sino que se transmite más allá de las escrituras. Es lo que ahora confío a Mahakashapa." Esta expresión "Shobogenzo" se utilizó en ese momento. Así que, por favor tengan presente que el Shobogenzo de Dogen Zenji tiene los mismos contenidos que el Shobogenzo del Buda Shakyamuni. A la vez, recuerden que ustedes son ese Shobogenzo. El punto principal en el que Dogen Zenji hace hincapié una y otra vez en el Shobogenzo es: "¿Cómo es posible realmente conocerse a sí mismo?" En términos generales, podemos decir que la práctica Zen tiene que ver con conocerse a sí mismo, constituye la intención de comprender al Ser que es uno con todas las cosas.

Seguramente la enseñanza más conocida de Dogen Zenji sea "Estudiar la Vía del Buda es estudiarse a sí mismo. Estudiarse a sí mismo es olvidarse de sí mismo. Olvidarse de sí mismo es que todas las cosas te iluminen. Estar iluminado por todas las cosas del mundo es prescindir de cuerpo y mente propios y de los otros. Se desvanece todo rastro de iluminación y esta iluminación sin rastro sigue existiendo para siempre". En esta enseñanza, que también encontramos en el Shobogenzo, Dogen Zenji nos dice claramente que la práctica (estudiar la Vía del Buda) es darse cuenta de la naturaleza esencial de las cosas (el Ser). Esto significa comprender fundamentalmente que, al olvidar el ego, no hay separación entre uno mismo y los demás y que todas las cosas son parte de nuestro cuerpo (iluminado por todas las cosas). Cuando se comprende que no hay necesidad de comparar fuera del funcionamiento en este momento (ver, oír, oler, gustar, tocar, pensar), esa mente en constante búsqueda deja de existir y brota espontáneamente una gran mente amorosa. Entonces se manifiesta la verdadera naturaleza del Ser. La sensación de ego desvinculado del ser, que se produce como consecuencia de dividir la naturaleza esencial de la unidad de las cosas en el ser y los otros, el dolor y el placer, el aumento y la disminución, es el origen de toda falsa ilusión y ansiedad. Cuando la fuente de esta falsa creencia se desvanece por completo, esa condición se denomina liberación. También se le llama "nirvana" o "iluminación". Al olvidarnos de nosotros mismos, nace una actividad gozosa que está libre del ego (se desvanece todo rastro de iluminación) y te confirma en cada momento, en cada lugar, en cualquier situación (sigue y sigue eternamente).

Una vez más, al analizar la enseñanza de Dogen Zenji sobre "palabras amables", creo que es importante considerar el contexto más amplio de su escritura.

Continúa.