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Sermones

Palabras amables - Aigo 愛語 por el Rev. Daigaku Rummé, parte 3

En la primera parte, escribí sobre el contexto más amplio de la enseñanza de Dogen Zenji del Shobogenzo y la necesidad de comprender que nosotros mismos somos "El Tesoro del verdadero ojo del Dharma." En la segunda parte, examinamos el texto de "Los cuatro métodos integradores de un Bodhisattva" en relación con las palabras amables. En la tercera parte, veremos la manera en que esto puede aplicarse a nuestra vida cotidiana.

Una de las cosas que más me gusta de la enseñanza budista es que muchas veces una cosa se ​​divide en diferentes partes para mostrar lo mismo desde diferentes ángulos. Así se demuestra que las diferentes partes, tres, cuatro o seis, son en realidad diferentes aspectos de lo mismo. Aquí también creo que, si podemos practicar de verdad uno de estos cuatro métodos integradores del Bodhisattva: la generosidad, las palabras amables, las acciones benéficas o la cooperación, entonces también contaremos con la capacidad de practicar los otros tres. Y si, por ejemplo, no somos capaces de practicar la expresión de palabras amables, pues tampoco podremos ser generosos. Si no podemos ser generosos, seremos incapaces de cooperar con los demás. Estos cuatro aspectos van de la mano. Cada uno de estos cuatro métodos nos pide que abandonemos el ego.

Creo que todas las personas desean comprender su verdadera naturaleza, que es libre y sin límites. Lo único que nos impide hacerlo es nuestro apego al ego, la sensación de un yo separado. Si bien la mayoría de la gente habla amablemente a sus amigos y familiares, a menudo nos es difícil hablar con amabilidad a los desconocidos o a aquellas personas que, según creemos, nos hablan de manera poco amistosa. Si somos incapaces de hablar con amabilidad a los demás es por ese sentimiento de egoísmo, por nuestro apego a la sensación del yo. Un Bodhisattva es una persona capaz de dirigirse amablemente a cualquiera, lo que puede implicar, si es necesario, decir cosas que el otro no desea oír.

La aspiración de hablar amablemente en todo momento constituye el ideal del Bodhisattva. Como afirma Dogen Zenji: "Recuerden que las palabras amables surgen de un corazón amoroso y que la semilla de un corazón amoroso es la compasión". La compasión nace de la sabiduría de saber que aunque las cosas aparezcan en formas diferentes en esencia son unidad.

Shikantaza constituye la manera más rápida para que olvidemos el ego. Como budistas Zen, nuestra práctica consiste en sentarnos con la intención de triturar el ego y despertar a nuestra verdadera y compasiva naturaleza. De ese modo, creo que las enseñanzas de Dogen Zenji de "Los cuatro métodos integradores de un Bodhisattva" plantean tanto la manera en que vive y actúa en el mundo sin intención una persona que ha comprendido la Vía del Buda como los ideales del bodhisattva para aquellos que aspiramos a lograr la comprensión de la Vía del Buda.

Hay un poema japonés que dice:

El ayu vive en los rápidos del río,
El ave anida en el árbol,
El ser humano vive en el mundo de la amabilidad y compasión.

Los japoneses asocian la época de principios del verano al ayu, un pez que vive en los rápidos de los ríos pequeños. Las aves anidan en los árboles y las personas viven con amabilidad y compasión. Todo está interconectado. No obstante, como consecuencia de la causalidad, un pez, un ave y un ser humano viven en lugares diferentes. Creo que esta canción presenta una interesante manera de expresarlo. En esencia, todo es unidad, solo que por las causas y condiciones los lugares donde viven las cosas, al igual que las formas que adoptan, son distintas. Muchas veces, nuestro mundo parece duro y cruel. Sin embargo, recordemos y agradezcamos la enseñanza de Dogen Zenji acerca de las palabras amables, ya que nos brinda una poderosa herramienta para convertir la crudeza en un mundo en el que reinen la amabilidad y la compasión; el lugar en el que todas las personas desean vivir.