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Sermones

Acerca de Doji (Ser uno con todas las cosas) por Rev. Dosho Saikawa

Para comprender doji (ser uno con todas las cosas), que se explica en "Las cuatro maneras de un Bodhisattva para guiar a los seres humanos" (Bodaisatta Shishobo en el Shobogenzo del Maestro Zen Dogen), debemos referirnos en primer lugar a los fundamentos de la Vía del Buda. Un elemento importante dentro del marco de objetivos y actitudes básicas de la Vía del Buda es la idea de que los budas y bodhisattvas trabajan para alcanzar los objetivos y la realización de la Vía de Buda.

El propósito de la Vía del Buda es la salvación de todos los seres sensibles a partir del espíritu de compasión. Su actividad real se expresa como bakku yoraku – eliminar el sufrimiento de los seres humanos y ofrecer tranquilidad, alegría y serenidad. Esta actividad conduce a la paz en el mundo al procurar tranquilidad y sosiego a los corazones de todas las personas. Los budas y los bodhisattvas trabajan para ese fin. Al tomar nota de la actividad de los bodhisattvas, "Las cuatro maneras de un Bodhisattva para guiar a los seres humanos" expone el punto de vista de dicha actividad.

Aquellos que aspiran a alcanzar la Vía del Buda, utilizando las acciones y los objetivos de los budas y bodhisattvas como modelo y meta, deben realizar un esfuerzo sincero por cumplir Los Cuatro Votos (Shiguseiganmon):

  1. Por numerosos que sean los seres sensibles, hago voto de salvarlos a todos.
  2. Por numerosas que sean las ilusiones, hago voto de vencerlas todas.
  3. Por numerosas que sean las enseñanzas del Dharma, hago voto de aprenderlas todas.
  4. Por perfecta que sea Vía del Buda, hago voto de hacerla realidad.

Al igual que los Cuatro Votos, el shishobo debería considerarse una práctica, un acto de los bodhisattvas, que nos incluye a nosotros mismos.

Aquellos que trabajan para lograr un objetivo tan grande son budas y bodhisattvas, como lo somos también nosotros mismos, los que intentamos seguir su ejemplo. Si contemplamos este objetivo desde otra perspectiva, significa compartir la iluminación del Buda Shakyamuni con todos los seres. Se describe esta visión en el primer capítulo de Denkoroku, escrito por el maestro Zen Keizan. Anima a cada persona a alcanzar la iluminación por su propia experiencia y a vivir la vida cotidiana en el despertar y con gratitud por haberlo logrado. Puesto que sucede realmente, la Vía de Buda es una práctica y el tesoro de la humanidad.

Examinemos el primer capítulo de Denkoroku para comprender esto con todo detalle. Este capítulo explica con claridad las primeras palabras del Buda tras su despertar ("El rugido del león del Buda"): "El Buda Shakyamuni contempló el lucero del alba, alcanzó la iluminación y dijo: «Todos los seres sensibles y yo hemos hecho realidad simultáneamente la Vía »." En ese momento, la esencia del despertar del Buda expresada en esas palabras estableció como un deseo del Buda que cada persona pudiera experimentar "Todos los seres sensibles y yo hemos hecho realidad simultáneamente la Vía". Así comenzó la actividad misionera del Buda, estamos profundamente agradecidos ya que, por ello, tenemos la oportunidad de recibir esta gracia. En resumen, salvar a todos los seres al experimentar el convertirse en buda, al igual que lo hizo el Buda Shakyamuni, constituye el gran voto de los budas y bodhisattvas, tal y como se afirma en el primero de los Cuatro Votos: "Por numerosos que sean los seres sensibles, hago voto de salvarlos a todos."

Desear que todos experimenten este despertar simultáneo equivale a desear que cada persona encarne "todos los seres sensibles son desde el nacimiento el Buda iluminado". En nuestra escuela Soto Zen, instamos vivamente a las personas a lograrlo a través de shikantaza (simplemente estar sentado). El Maestro Zen Dogen lo explica de la siguiente manera en el Bendowa del Shobogenzo: "alcanzar el abandono de cuerpo-mente solo sentándose."Entonces, como ya he indicado antes, Shishobo (Las cuatro maneras para guiar a los seres sensibles), en particular doji, es una manera de practicar el voto del bodhisattva para que las personas experimenten que "todos los seres son desde el nacimiento el Buda iluminado" y así crear un mundo en paz.

Si expresamos su significado desde otra perspectiva, doji significa salvar a los seres haciendo que despierten a Sanbo-in (Tres sellos del Dharma) como base de la Vía de Buda. Estos tres sellos son shogyo mujo (todos los fenómenos condicionados son impermanentes), shoho muga (no existe ningún yo permanente) y nehan jakujo (nirvana es tranquilidad).

Huelga decir que este mundo está hecho de dualidad y, como tal, existe lo bueno y lo malo, lo superior y lo inferior, las ganancias y las pérdidas, la vida y la muerte, las ilusiones y la iluminación. Por consiguiente, en este mundo existe sin duda un ideal y un camino para alcanzarlo. No obstante, cuando realmente captamos el sentido de doji, comprendemos que no existe la dualidad. Por este motivo, Buda se comprometió a ayudar a los seres sensibles a experimentar "Todos los seres sensibles y yo hemos hecho realidad simultáneamente la Vía". Además, dedicó el resto de su vida exclusivamente a la salvación de los seres. Asimismo, teniendo en mente este objetivo, Buda transmitió la vía de la práctica llamada zazen (aunque existen diferencias en el contenido de zazen entre diversas tradiciones como la Theravada y la tibetana).

Además, muchas escrituras, junto con otras formas de práctica fueron transmitidas de generación en generación. Las escrituras están divididas en kyo (経 - sutras), ritsu (律 - preceptos) y ron (論 - filosofía), pero son métodos, medios hábiles, con el objetivo primordial de salvar a los seres.

Por esta razón, las cuatro maneras en el Shishobo – dar (布施- fuse), palabras amables (愛語- aigo), benevolencia (利行- rigyo) y unidad (同事- doji), no deben estudiarse sólo de forma lógica o filosófica. Sobre todo, deben considerarse como una manera de salvar a los seres al transmitir la gran tranquilidad que el Buda alcanzó en el despertar de sí mismo.

Tal como escribí antes, se dice que la enseñanza del Buda, la Vía del Buda, es el tesoro de la humanidad pues su principal objetivo es la salvación de los seres. También se debe a que la enseñanza y la práctica de la Vía del Buda tienen el poder de salvarlos.

Estas observaciones preliminares sientan las bases y me permiten escribir acerca de doji, el tema de este texto. Pero como persona involucrada en la difusión de la Vía de Buda, no puedo limitarme a ofrecer una mera descripción del término. Una explicación de la palabra o su interpretación académica serían más apropiadas para un erudito budista. La tarea de los misioneros como yo consiste en conducir a las personas a la tranquilidad a través de la enseñanza. Por eso quiero enseñarles el significado de doji desde esta perspectiva.

Comencemos por las cuatro maneras de Shishobo. La primera manera es el dar. Si las personas disfrutan del tesoro, denles el tesoro, si gozan del dharma, denles el dharma. A través del don, surge la afinidad y el beneficiario puede empezar a comprender y recibir la Vía del Buda. Las palabras amables son la segunda manera. Al ofrecer palabras amables, palabras reparadoras, surge la afinidad y el beneficiario pueden estar dispuesto a recibir la Vía. La tercera manera es la benevolencia. Si ofrecemos a las personas buenas acciones de cuerpo, palabra e intención, se creará afinidad y estarán tal vez dispuestas a recibir la Vía. La cuarta manera es doji. Modificamos nuestra apariencia y nuestras acciones en función de las personas que nos rodean. Esta actitud creará afinidad y podrá hacer que reciban la Vía del Buda.

Estas manera constituyen la base para salvar a los otros, pero analicemos las palabras del Maestro Zen Dogen. Existe un sutra llamado Shushogi que se compone de frases tomadas de los escritos del Maestro Zen Dogen. En el capítulo IV que se titula "Hacer voto de beneficiar a todos los seres" (Hotsugan Risho), hay palabras de Bodaisatta Shishobo. Se incluyenel dar, las palabras amables, la benevolencia y doji y se afirma que "constituyen los votos que debe observar un bodhisattva", lo que revela claramente que ésta es la vía de los bodhisattvas para lograr la salvación de los demás.

Al leer y reflexionar detenidamente sobre Shishobo, advertimos que la Vía de Buda se resume en doji, lo que significa que las tres primeras maneras, dar, palabras amables y benevolencia, dependen de y están fundadas en doji.

El capítulo IV de Shushogi afirma que el Bodhisattva Avalokiteśvara en sus votos y acciones primero se hace uno con aquellos a los que desea salvar, luego los atrae hacia él y los salva. Esto quiere decir que solo cuando un bodhisattva que hace voto de salvar a los seres y estos seres se hacen uno, se puede producir la salvación a través de dar, de palabras amables, de benevolencia o doji. Es decir que existen cuatro divisiones, pero representan una única cosa.

El hecho de que todos se hagan uno procede de la premisa básica de que Buda y los seres son uno, como experimentó el Buda Shakyamuni en su despertar. Buda no es uno únicamente con todos los seres, también es uno con la tierra. Buda es uno también con el universo, con el cielo y la tierra. Éste es el contenido del despertar. Todo en conjunto conforma una vida. Para nosotros también, al experimentar esta unidad de la misma manera que lo hizo el Buda Shakyamuni, los problemas de vida–muerte, ganancia–pérdida, superior–inferior que nos perturban simplemente desaparecen. Así pues, la Vía del Buda demuestra que quedamos libres de todos estos sufrimientos.

Como pueden observar, doji, unidad, existe en la base desde el principio. Por esta razón, no es cuestión de intentar convertirse en uno, sino que la naturaleza de todos los seres sensibles y de la tierra desde un principio no puedan separarse de doji. Es evidente que el objetivo principal de la Vía del Buda es suscitar el despertar en el que siempre hemos sido uno con Buda, con el cielo y la tierra.

Ahora, a fin de que podamos tener una mejor comprensión, analicemos la expresión shobutsu ichinyo (los seres vivos y Buda son uno) que es un término Zen muy próximo al espíritu de doji. Esto significa que todos los seres y Buda son inseparablemente un solo cuerpo. Son simplemente uno y no son diferentes entre sí. No obstante, en primer lugar, necesitamos comprender en concreto, mediante la práctica, que no existe ninguna oposición entre las cosas.

Por lo general, resulta difícil para la mayoría de las personas liberarse del sentimiento de que la vida es lo opuesto a la muerte y que las ilusiones son lo contrario de la iluminación. Uno recibe la vida, pero perder la vida significa la muerte. Es difícil liberarse del apego a la vida. Además es necesario comprender claramente que no existe ni ganancia ni pérdida. La conciencia humana crea estas oposiciones en su intento de resolver problemas y comprender el mundo con el pensamiento. Para realizar esta tarea, necesita el concepto de oposición, el dualismo. Así que es muy importante comprender que el cerebro utiliza los conceptos duales como herramientas. Desde un principio no existe oposición alguna y la ilusión crea dualidad a través de la acción del cerebro. Así pues, el Maestro Zen Dogen nos alienta, a través de la práctica, a experimentar con nuestro cuerpo que siempre hemos sido uno, en realidad, superando así las ilusiones.

"Estudiar la Vía de Buda es estudiarse uno mismo. Estudiarse uno mismo es olvidarse de uno mismo. Olvidarse de uno mismo es ser reconocido por todas las existencias. Ser reconocido por todas las existencias es abandonar el cuerpo–mente propios y el de los demás.", dice el Maestro Zen Dogen en el Genjokoan del Shobogenzo. Éste es el fundamento de la Vía de Buda. Significa que la enseñanza de que no existe el uno mismo y de que somos uno con todos los seres es nuestro primer deber como budistas.

Uno de los sutras que utilizamos con frecuencia es el "Sutra del Corazón" que dice así: "…percibió claramente que los cinco agregados eran intrínsecamente vacío y alivió así todo sufrimiento." En este sentido, parece que al percibir completamente que no existe tal entidad como lo que llamamos "el uno mismo", ni en el cuerpo ni en la mente, el Bodhisattva Avalokiteśvara quedó liberado y alcanzó la auténtica tranquilidad.

Incluso si pensamos habitualmente de manera dualista, podemos saber que vivimos conectados con el mundo entero. Por desgracia, no podemos evitar el hecho de que estar vivo signifique estar relacionado continuamente con todo. Por este motivo, cuidar de nosotros mismos y desear nuestra propia felicidad no son cosas que podamos hacer sin cuidar de todo lo que está fuera de nosotros mismos. Dicen que una de las enseñanzas de Buda es la práctica de la compasión, pero esta compasión debería basarse en la experiencia de que todo está conectado, nosotros mismos y las cosas que percibimos como externas a nuestro ser, lo que se muestra concretamente a través de la práctica.

De esta manera, doji es una enseñanza que nos anima a preocuparnos por los otros, incluido el mundo natural, como si se tratara de nosotros mismos. En la práctica de la enseñanza de que somos uno (doji), nosotros los budistas debemos encarnar el sentimiento y la acción que demuestran que tanto las personas como el medio ambiente también son nosotros mismos.

Por otra parte, a fin de legar un futuro mejor para las generaciones venideras, deberíamos querer practicar y esforzarnos día tras día. Me digo a mí mismo que debo practicarlo todos los días.

Ya que doji está en la base profundamente relacionado con la enseñanza de la Vía de Buda, les agradezco su paciencia ante una explicación tan extensa. Mientras concluyo, me gustaría pedirles algo: "Por favor estudien el espíritu del budismo Mahayana expresado como "unidad con todos los seres", citado en la Plegaria de los Tres Refugios (Sankiraimon) y doji.